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Notas sueltas para recordar en el centenario de Don Luis Villoro

Publicado en Camino al Andar, Radio Zapatista y Radio Pozol, 3 de noviembre de 2022

Por Jorge Alonso

Fotos: Moysés Zúñiga Santiago

Introducción

La producción filosófica de Luis Villoro es amplia, profunda original y muy interpelante. Ha realizado análisis sistemáticos y cuestionamientos epistémicos fundamentales a conceptos como el hombre, el conocimiento, el poder, el valor, el sentido, la revolución, la justicia, la ideología, la pluralidad, la libertad, la interculturalidad y la democracia. Reinterpretó el renacimiento a través de la modernidad. Exploró el proceso ideológico de la revolución de independencia. Categorizó la cultura mexicana de 1910 a 1960. Dio cuenta de la pluralidad de culturas. Estudió los conflictos interculturales. Contrastó el Estado homogéneo con el Estado plural. Investigó el relativismo y el universalismo ético. Se adentró en la filosofía de la religión. Se preocupó por comprender los grandes momentos del indigenismo en México. Indagó el principio de la injusticia y los linderos de la ética. Incursionó en la identidad de los pueblos. Ahondó en los derechos humanos y los derechos de los pueblos. Mostró cómo era la libertad de la comunidad y descubrió la autonomía de los pueblos indios. Deambuló en una filosofía para un fin de época y en los retos de una sociedad por venir.

La revista Piezas dedicó uno de sus números para revisar sus aportes filosóficos. Héctor León apuntó que Villoro era un pensador que había hecho de la filosofía un estilo de vida, y que la suya había sido una vida de compromiso. Su filosofía fue un ejercicio riguroso y crítico, creativo y sensible. Se había referido a la justicia, a la democracia y a la igualdad no sólo como temáticas de pensamiento sino con la obligación de pensar la realidad en función de resolverla. Francisco Salinas destacó que el tema del indigenismo lo había abordado desde 1950; pero había hecho una autocrítica conforme profundizó en las realidades de los pueblos originarios. Gabriel Vargas Lozano señaló que Villoro había sido un gran pensador mexicano que profundizó en el pensamiento filosófico en forma creativa y buscó fundamentar las bases teóricas de un movimiento hacia una mejor sociedad. Analizó conceptos vinculados al movimiento zapatista. Resaltó el sentido de comunidad para superar los problemas propios del Estado-nación occidental. Enfatizó que toda su obra había estado dedicada a los indígenas de México. Carmen Villoro se refirió a su padre como un hombre optimista y luminoso que siempre había mantenido una preocupación por el otro y por el sufrimiento ajeno indagando cómo revertirlo. Habiendo tenido una idea de filosofía marcadamente académica, la interpeló frente a la opresión y en búsqueda de libertad. Recordó que desde muy joven su padre había tenido la preocupación de cómo sus ideas podían aterrizar en cuestiones de cambio y transformación social. Analizó que hubo un tiempo en que lo académico y lo político iban cada uno por su lado, pero que hacia el final los reunió. Recalcó que los zapatistas ocupaban un lugar muy importante y que lo filosófico y lo político social habían encontrado en el mundo zapatista el lugar donde converger. Y llamó la atención de que eso le había dado mucha alegría, una gran satisfacción y le confirmó que su vida había tenido sentido. [1]

La alternativa

Su hijo Juan se refirió a que en los homenajes que se habían hecho a su padre después de su muerte había prevalecido cierto diagnóstico académico. Se le reconocía que había analizado con lucidez el presente, pero se le criticaba que había caído en cierto romanticismo al atisbar a la sociedad por venir. Comentó Juan que en un clima dominado por el pragmatismo y el temor a las utopías, concebir un mundo que no existía podría parecer un anhelo desmesurado, pero que no había sido otra la tarea de la filosofía desde Platón a Giorgio Agamben, pasando por Charles Fourier y Simone Weil. Cuando presentó el libro de su padre que se difundió inmediatamente después de su muerte, titulado La alternativa, Juan resaltó que no era un libro que estuviera dialogando con la academia, sino de alguien que quería comunicar un saber de manera inmediata. Y llamó la atención de que su prosa de aparente sencillez, tenía que ver con el contacto con las comunidades indígenas y que se expresaba desde la sabiduría acumulada. Ese libro criticaba el orden y el lenguaje del capitalismo y neoliberalismo y proponía iniciar con otro mundo distinto al dominante, explicando por qué un Estado monoétnico es un absurdo y sostenía que otra democracia más profunda que la meramente procedimental era urgentemente necesaria. A partir de la experiencia de las Juntas de Buen Gobierno en la zona zapatista el libro mostraba cómo se podía pasar de una democracia representativa a formas más directas de mando colectivo. Al interrogante de si podía la política coexistir con la ética la respuesta era afirmativa con la condición de que el ejercicio del poder sirviera a la comunidad y no fuera un fin en sí mismo.[2] En este libro se difundió el profundo intercambio epistolar sobre ética y política entre el vocero del movimiento zapatista el Subcomandante Marcos (SupMarcos) y don Luis Villoro.

El primer intercambio epistolar

La primera carta proviene de la pluma del SupMarcos a mediados de febrero de 2011. [3] Se refiere a las guerras y de manera particular a la guerra desatada en México por el presidente Calderón. Marcos anota que como todas las guerras de conquista viene desde el poder. Recalca que es una guerra perdida porque fue concebida para respuesta a una legitimidad cuestionada. Pero sus efectos son nefastos porque está destruyendo el último reducto que le queda a una Nación: el tejido social. Marcos anota que la identidad colectiva de la Nación está siendo destruida y está siendo suplantada por otra. Cita una entrevista que hacía años le habían hecho a Luis Villoro donde el filósofo dijo que una identidad colectiva no era más que una imagen que un pueblo se forjaba de sí mismo para reconocerse como perteneciente a ese pueblo, y que se refería a aquellos rasgos en que una persona se reconocía como perteneciente a una comunidad, mientras dicha comunidad aceptaba a esa persona como parte de ella. La imagen que el pueblo se forjaba no era necesariamente la perduración de una imagen tradicional heredada, sino que generalmente se la forjaba el individuo en tanto pertenecía a una cultura, para hacer consistente su pasado y su vida presente con los proyectos que tenía para esa comunidad. La identidad no era un simple legado que se heredaba, sino que era una imagen que se construía, que cada pueblo se creaba, y por lo tanto era variable y cambiante según las circunstancias históricas. Hasta aquí la cita de Villoro. Marcos proseguía argumentando que lo que existía en esos momentos era una imposición, por la fuerza de las armas, del miedo como imagen colectiva, de la incertidumbre y la vulnerabilidad como espejos en los que esos colectivos se reflejaban. De esta guerra no sólo resultarían miles de muertos, sino jugosas ganancias económicas. Pero lo que conllevaba era una nación destruida, despoblada, rota irremediablemente.

En su primera respuesta en febrero Villoro aludió que realidad en las guerras no podía hablarse de vencedor o vencido ya que, desde el punto de vista humano, con las muertes, la sangre derramada y la destrucción material, ambos bandos resultan perdedores. Estaba de acuerdo en que la guerra del gobierno era impuesta desde arriba y producto del capitalismo. Apuntaba que en la guerra calderonista no se pretendía destruir al contrario en su sentido clásico, sino que se trataba de una guerra para anular el terreno de la realización y las posibilidades populares. Mientras en el capitalismo regía el individualismo, en la alternativa zapatista surgían valores comunitarios que representaban a la persona en su individualidad y se realizaban en una comunidad.

El segundo intercambio epistolar

La segunda carta de Marcos apareció el mes de abril. [4] Decía que la guerra de arriba seguía y que su paso de destrucción pretendía también que se aceptara ese horror cotidiano como si fuera natural e imposible de cambiar. Como si la confusión reinante fuera premeditada y pretendiera democratizar una resignación que inmovilizaba, que conformaba, que derrotaba, que rendía. Pero cuando se organizaba la confusión y se ejercía conscientemente la arbitrariedad, era preciso tratar de desorganizar esa confusión con la reflexión crítica. Marcos tocaba algunos de los puntos que Villoro le había dado en su respuesta. Decía que la reflexión crítica estaba aparentemente estancada. Que el heroico esfuerzo de colectivos anarquistas y libertarios por sustraerse de la lógica del mercado capitalista era efecto y causa de un pensamiento radical. Y que el futuro tenía su apuesta principal en los pensamientos radicales. Las organizaciones sociales de izquierda independiente resistían. Los pueblos originarios sabían de dolor y lucha y mantenían la resistencia. Estaba la digna rabia de las madres y padres de asesinad@s, desaparecid@s, pres@s; y recordaba que en este país no pasaba nada hasta que las mujeres decidían que pasara. También se refirió a la indignación cotidiana de obrer@s, emplead@s, campesin@s, indígenas, joven@s frente al cinismo de los políticos sin distinción de color. Existía una persistente lucha por la libertad a l@s pres@s polític@s y la presentación con vida de los desaparecidos.

Marcos destacó que en su respuesta Don Luis tocaba el tema del individuo y del colectivo. Dijo que una añeja discusión de arriba los contraponía y había usado para hacer la apología de un sistema, el capitalista, frente a las alternativas que surgían como resistencia. Había que tener en cuenta que los anhelos fundamentales de todo ser humano eran mejor vida, más libertad, mayor conocimiento, los cuales podían alcanzare en un colectivo, o dicho de otra forma, no podían alcanzarse sin el colectivo. Porque acabar con la arbitrariedad, desorganizar la confusión y parar la guerra eran tareas colectivas. Esas reflexiones colectivas no pretendían alcanzar la verdad general, pero sí trataban de alejarse de la mentira unánime que desde arriba se trataba de imponer. Realizó una dura crítica a la partidocracia. Marcos planteaba que el mundo como se conocía sería destruido. Primero vendrían movilizaciones espontáneas, violentas y fugaces. Luego sobrevendría un reflujo, pero después surgirían nuevos levantamientos, pero organizados porque participarían colectivos con identidad.

Villoro dio su segunda respuesta en abril diciendo que estaba de acuerdo en la lucha contra la partidocracia. Recordó que los zapatistas eran conscientes de que la responsable de la injustica era en último término la voluntad de poder, por lo que era muy loable que los zapatistas hubieran proclamado que su objetivo no era la toma del poder sino el despertar de la gente contra ese poder. Apuntó que habían abierto una nueva vía al mostrar que la voluntad de los pueblos iba más allá de las elecciones. También Villoro enfatizó su acuerdo en dar prioridad a la ética en la política. Consideraba que el punto de partida debían ser las experiencias particulares presentes de marginación e injusticia.

El contexto del movimiento contra la guerra y a favor de una auténtica paz

Marcos había dicho que esperaba que la legendaria tenacidad del poeta Javier Sicilia, así como estaba convocando la palabra y la acción de los zapatistas, alcanzara a agrupar las rabias y dolores que se multiplicaban en los suelos mexicanos. Había dicho que había muchos colectivos a quienes no les interesa ya ni cambiar ni renovar a una clase política parasitaria. No querían cambiar de amos, sino vivir sin ellos. A la marcha convocada por Sicilia desde Cuernavaca hacia la ciudad de México, Marcos le respondió que los zapatistas se sentían convocados y responderían al llamado contra la guerra marchando en San Cristóbal de las Casas y llevarían carteles con los mensajes: “Alto a la guerra de Calderón”, “No más sangre” y “Estamos hasta la madre”. Respondiendo al llamado de Sicilia de nombrar a las víctimas, los zapatistas dirían los nombres de las niñas y niños muertos en la guardería de Hermosillo, a quienes no se les había hecho justicia. Los zapatistas sabían bien que nombrar a los muertos era una forma de no abandonarlos y de no abandonarse los vivos. Más de 15 mil zapatistas marcharon en San Cristóbal de las Casas el 7 de mayo. Fue la manifestación más numerosa que se recordaba allí desde 2001 cuando arrancó la llamada Marcha del Color de la Tierra. Fue la primera vez que los zapatistas se sumaban a una convocatoria de fuera de su movimiento. Zapatistas tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, zoques y mames llevaban mantas en las que se solidarizaban con el dolor de los familiares que han perdido seres queridos en la cruel guerra de Calderón. Dieron vivas a la vida, la libertad, la justicia y la paz y hubo discursos en sus diferentes lenguas.

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Enseñanzas de los pueblos nahuas de Morelos en la defensa de la vida: Entrevista en Cuentepec con Erika Hernández

“La violencia contra los pueblos y contra las mujeres es la violencia contra la Madre Tierra.”

Fragmento del Considerando Primero del Decreto de los Pueblos Nahuas de Morelos en contra de la Minería y los Megaproyecto

Esta primera mitad del año 2022, los pueblos nahuas de Morelos y, en general, los pueblos originarios del país, han dado una lección de capacidad organizativa y dignidad en la defensa de los bienes comunes, en la defensa de la Trama de la Vida. Para enfrentar el Terricidio, como lo denomina Arturo Escobar, los pueblos del color de la tierra, organizados en el Congreso Nacional Indígena (CNI), han promovido acciones colectivas con un éxito contundente. Primero, en el marco de la Caravana por el Agua y por la Vida y contra el capitalismo convocada por el CNI y sus colectivos adherentes, representantes de las comunidades afectadas por distintos megaproyectos de muerte recorrieron diferentes territorios de Puebla, Veracruz, Ciudad de México, Guerrero, Oaxaca y Morelos para visibilizar la catástrofe y organizar la resistencia pacífica. Después, el pasado 24 de abril, en el poblado de Cuentepec, los pueblos nahuas de Morelos, de la mano de otras organizaciones indígenas del país, acordaron el “Decreto de los Pueblos Nahuas de Morelos en contra de la Minería y los Megaproyectos”, en el que se establece la prohibición definitiva de proyectos mineros y megaproyectos de infraestructura en sus territorios ancestrales:

La Madre Tierra, la vida que de ella se nace y nuestros territorios son sagrados para nuestro pueblo, para su historia y su memoria, así como para todas nuestras generaciones pasadas, presentes y futuras. En consecuencia, se prohíbe la minería en los territorios sobre los que el pueblo nahua del estado de Morelos guarda una ocupación tradicional, lo anterior con independencia del régimen de propiedad que pueda existir en dichos territorios; entendiendo el concepto “territorios” en los términos amplios que establece el numeral “2” del artículo trece del Convenio Número 169 de la Organización Internacional del Trabajo “Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes” (Artículo Primero del Decreto de los Pueblos Nahuas de Morelos en contra de la Minería y los Megaproyectos, 2022).

El Decreto se produce en Cuentepec, bastión del idioma  náhuatl en Morelos, que aún guarda en la memoria la resistencia contra la imposición de un hipódromo y un aeropuerto en los años 80. Recientemente, jóvenes activistas e intelectuales nahuas originarios de Cuentepec abrazaron la voz de sus abuelos campesinos y su relación espiritual con lo telúrico, y observaron con preocupación el reinicio de los embates del proyecto minero de capital canadiense, mal llamado Esperanza. El proyecto minero Esperanza fue derrotado en 2013 por una articulación de pueblos de Miacatlán, Xoxocotla y Alpuyeca, y académicos y ambientalistas urbanos de Cuernavaca, con el primer rechazo de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de la minera, por parte de la SEMARNAT. Era una primera batalla ganada, pero los vencedores sabían que era temporal, porque la infame Ley Minera en México otorga concesiones hasta por 100 años a los empresarios mineros para planear el despojo y reponerse de amparos y defensas legales. Desde 2018, con el arribo del nuevo gobierno estatal y federal, y el intercambio de funcionarios de gobierno a los escritorios del corporativo extractivista en una flagrante violación de ética de los servidores públicos, se promovió la idea en medios de comunicación de una “minería sustentable”, como si esto fuera posible, acompañada de nuevos amagos de inicio de operaciones. Y el pueblo de Cuentepec, entonces, miró su territorio cruzado de barrancas que el dragón de la tierra, Cipactli, horadó en el olvidado tiempo sagrado con su cola cósmica; miró los campos de siembra y el agua viva corriendo por los arroyos; miró la vieja ciudad en ruinas, Xochicalco, Casa de las Flores, habitada más de mil años antes por sabios, astrónomos y artistas cosmopolitas de Mesoamérica; y supo que esa era la herencia inmensurable de sus ancestros que los trascabos y palas mecánicas de la empresa minera pulverizarían como la roca que esconde las briznas de oro en su interior.

Foto: Yoco (2022)

Cuentepec se organizó entonces para decirle no a la mina. En Asamblea, acordó sumarse a las luchas de algunas familias del pueblo colindante, Tetlama, y a las voces de los pueblos vecinos que se oponen al proyecto minero desde al menos una década atrás, como Xoxocotla, Coatetelco y Miacatlán. Asimismo, se aliaron al Congreso Nacional Indígena que, hermanado con el EZLN, hacen el más importante esfuerzo de organización anticolonial de los pueblos indígenas mexicanos, y juntos prohibieron la minería y cualquiera otra infraestructura ecocida en sus territorios mediante el Decreto de los pueblos nahuas. Un decreto que en su redacción no deja fisuras legales ni posibilidad de ser rebatido por los leguleyos al servicio del capital. Menos de dos meses después, en mayo, la SEMARNAT volvió a ratificar el argumento presentado en 2013 donde advierte que el proyecto de la mina a cielo abierto es un riesgo enorme para “al menos 200 mil habitantes de los municipios de Temixco, Xochitepec, Miacatlán, Coatetelco y Emiliano Zapata” (Comunicado de Prensa Núm. 32/22; Semarnat, 21 de mayo del 2022).  Y como sucede con frecuencia, la participación de las mujeres se vuelve la avanzada de las resistencias de sus pueblos.

Junto con otras mujeres profesionistas nahuablantes bilingües de Cuentepec, Erika Ixhel Hernández abrazó a su comunidad para resistir el proyecto minero Esperanza, y acordó con sus comunidad articularse con el CNI. Erika participó con entusiasmo en la redacción del Decreto que pone fin a la “Esperanza de la desesperanza”, la mina a tajo abierto en el cerro sagrado del Jumil. Pero ese ánimo de resistencia y articulación viene de atrás, de cuando se adhirió con el colectivo de Futuros Indígenas, una organización internacional de jóvenes de la América Profunda que hace suyas las demanda del Abya Yala, de los pueblos del continente; y de cuando leyó durante su formación universitaria los relatos de opresión, vulnerabilidad y violencia que sus colegas trabajadoras y trabajadores sociales narran en los textos que la instruyeron profesionalmente; y de cuando constató personalmente en la última COP del clima en Glasgow, Escocia, que arriba se articulan para seguir mintiendo, explotando y enfermando a la Madre Tierra y a sus criaturas vivas y sintientes, ocultando el ecocido y genocidio racista detrás del discurso de mercadeo supuestamente verde.

Erika es una voz calificada para ayudarnos a comprender los argumentos de su comunidad en contra del proyecto minero que amenaza con acabar con miles de años de memoria viva que habla desde su lengua y la conservación de su territorio ancestral. Con su voz clara, sentados en una banca bajo la sombra de los árboles del pequeño quiosco de  Cuentepec, nos ofrece su palabra.

Foto: Héctor Zetina (2022)

-¿Cómo fue que te involucraste en el activismo en defensa del territorio que te llevó a participar en la COP 26, sobre el clima, en Glasgow?

-Años atrás me comencé a preocupar por el extractivismo que se hace en los territorios de los pueblos.  El año pasado salió una convocatoria donde se invitaba a participar a comunicadorxs, activistas y defensorxs de la tierra para aprender metodologías para la defensa del territorio, y también sobre otras luchas. Y la convocatoria me gustó mucho porque significaba un cambio de narrativas, sobre todo con lo que tiene que ver con el cambio climático. Yo no era comunicadora, y tampoco me consideraba activista; pero pensando en la mina pensé que había una emergencia para mi pueblo y decidí participar. Me llamó la atención el concepto de hackeo cultural, y también lo del concepto de Futuros indígenas. Entonces aceptan mi solicitud y entramos en esta red. Participo en el seminario y conozco otras luchas de pueblos en el país, y también pude compartir lo que pasa en nuestras comunidades en Morelos. Y ahí encontré a otras personas del CNI. Al terminar el seminario decidimos mantenernos informados y en contacto. El seminario fue en línea, porque estábamos en pandemia, así que no quisimos quedarnos con solo un diploma, sino apoyarnos y conformar una red. Así nació Futuros Indígenas. Cuando había algún problema nos organizamos, sacamos carteles e informábamos sobre los problemas y las luchas.

Luego otro grupo de jóvenes parecido al de nosotros, denominado Legaia y División Juvenil nos contactó y nos dijo que si estábamos interesados en asistir a la COP, en Glasgow, para hablar desde nuestra perspectiva sobre el tema. No se trataba de promover el reciclaje o cosas así como solución al problema, sino de aspectos más profundos. Aclaradas las razones de nuestras asistencia a ese evento concluimos que de hacerlo nuestro fin sería el de tejer resistencias junto a otros pueblos.

Y en ese momento no teníamos recursos, nada más las ganas de asistir, así que a través de asambleas y solicitudes con distintas redes logramos conseguir el recurso. Nos organizamos una delegación de diez, y nos denominamos Defensoras de la Tierra. Lo increíble es que las autoridades mexicanas no nos dejaban subir al avión, aunque llevábamos todos nuestros papeles, nuestras vacunas y todo en forma. Hasta nos dijeron que si no teníamos pasaporte diplomático no podíamos subir al avión.  Pero bueno, finalmente pudimos ir. Lo que pude ver es que en las COP lo que sucede es lo que llaman “greenwashing”. Es decir, las empresas, los gobiernos y los poderosos intentando hacer negocios de cualquier forma, sin realmente interesarse en los problemas que le puede provocar a la gente. Como lo que pasa con las eólicas en Oaxaca, por ejemplo. Pero lo que sabíamos es que lo que importa es la organización desde abajo, que en realidad es la única forma de combatir realmente el cambio climático. Y sí logramos articularnos con compañeras y compañeros de otros lugares de América Latina y África, donde los impactos del calentamiento global son muy duros, y del colonialismo también.

Oficina de la Ayudantía Municipal de Cuentepec dedicada a Zapata y Rubén Jaramillo. Foto: Héctor Zetina

-Entonces esta experiencia te dio las dos visiones sobre la defensa de la naturaleza: la que viene de los negocios y los gobiernos; y la que se desarrolla desde la organización de abajo, de los pueblos.

-Sí, exactamente. Y entonces me quedó claro que el problema era muy fuerte y que había que iniciar el proceso en mi comunidad. A mover a las personas y concientizarlas, a comunicar el problema. Sobre todo me preocupaba que se acabaran las dinámicas comunitarias, que en Cuentepec son muy ricas y profundas. Me preocupaba ver que mi pueblo termine desplazado, que pierda su sentido de pertenencia. Sin duda todo esto me movió a actuar. Y bueno, mi formación como trabajadora social también me permitió ver la importancia de actuar y sensibilizar a mi comunidad. En la educación, pues también he tenido oportunidad de dar clases en la Universidad. Y sé que la educación también es una buena vía para lograr esa sensibilización, esa visibilización de los problemas que el capitalismo impone.

-El 24 de abril sucedió un hecho histórico: el “Decreto de los pueblos nahuas sobre la prohibición la minería y los megaproyectos en sus territorios”. ¿Cómo fue ese proceso?

Pues con el apoyo de tantas compañeras y compañeros de la propia comunidad, como él de Alejandra Domingo, licenciada en derecho, que ha tenido un papel importantísimo en este proceso, así como del ayudante municipal, Calixto Salazar, y tantas y tantos compañeros que me llevaría mucho tiempo nombrar. Y por supuesto de las compañeras y compañeros del CNI, que nos han acompañado y fortalecido como organización, ligada también con pueblos y colonias que serán afectados por esta mina, si es que se echa a andar. Así que por eso nos denominamos Unificación de Pueblos y Colonias contra la Minería en Morelos.

Y es que la gente ya está sensibilizada. Hemos decidido en Asamblea no aceptar ningún apoyo que tenga que ver con la empresa minera, y hemos advertido a la escuela que por ningún motivo reciba apoyo de la compañía ligada a la mina. La gente está muy al pendiente de que esto no suceda.

-Y se puede decir que por decisión colectiva y en asamblea Cuentepec ya es parte del Congreso Nacional Indígena.

Pues sí, exactamente. Mientras así lo considere la Asamblea del pueblo, ahora lo somos y lo seguiremos siendo.

-¿Qué planes tiene Erika hacia el futuro?

Como parte del pueblo nahua, defender a mi comunidad, junto con mis compañeros y compañeras. En la parte profesional seguir enriqueciendo mi conocimiento en diversos temas relacionados a lo social. El trabajo social es muy amplio, y permite incidir de múltiples maneras en diferentes problemáticas. Me gusta mucho mi profesión, así que tal vez hacer una maestría, y seguir buscando la manera de apoyar a mi comunidad y, a la vez, enriquecerme con esfuerzos comunitarios que suceden en otros lugares, para fortalecer nuestras luchas de manera local, regional y nacional.

-Mucho éxito, entonces. Gracias por ofrecernos esta entrevista.

Texto y entrevista por Héctor Zetina (Cátedra Carlos Montemayor)



Red Morelense en Apoyo al Congreso Nacional Indígena-CIG

Videos: Nikan titekitih ipan totlalwan non otechkawilite Zapata. Amo tiknekih non mina nikan tochan Cuentepec. Aquí trabajamos las tierras que nos dejó Zapata…. | By Cuentepec (abre en una nueva pestaña)

En lucha contra una mina de oro a cielo abierto, el pueblo nahua de Cuentepec, Morelos, recibe a la Caravana por la Vida y el Agua. Unificación de… | By Radio Pozol (abre en una nueva pestaña)

Más videos en FB Cuentepec Morelos Tosepan

En los archivos de la Cátedra: Pueblos nahuas de Morelos se oponen a minera canadiense cerca de Xochicalco (2013)

Citar esta fuente: Enseñanzas de los pueblos nahuas de Morelos en la defensa de la vida: Entrevista en Cuentepec con Erika Hernández, por Héctor Zetina (Cátedra Carlos Montemayor, Cuernavaca): https://catedracarlosmontemayor.org/

Festejando 75 años: Poesía, música y pensamiento político de Carlos Montemayor

Programa especial de celebración

Carlos Montemayor Festejando 75 años: Poesía, música y pensamiento político

Sábado 11 de junio de 2022, 11 hrs. Transmisión en vivo en Facebook Live

https://www.facebook.com/CatedraInterculturalCarlosMontemayor/videos/521279593115585

Organiza el colectivo Cátedra Itinerante Carlos Montemayor: https://catedracarlosmontemayor.org/

Participan: Laura Bensasson, Susana de la Garza, Oralba Castillo, Alicia Dorantes, Antonio Bravo, Jaime Velasco, Cynthia Ventura, Héctor Zetina, Bruno Baronnet, y amigo/as del maestro.

Video de la celebración (11-06-2022)

El Comandante Pablo Contreras cumple 100 años

Oralba Castillo Nájera

A donde llega don Pablo González Casanova, su presencia es esperada con emoción. Sus palabras sabias, eruditas, compañeras abren mentes y corazones. Pausado, cómodo, tranquilo expone los procesos de las luchas de los pueblos, dando luz a las contradicciones centrales, y esperanzas para continuar la lucha sin claudicar, traicionar o rendirse.

El comandante Pablo expone y propone caminos para continuar construyendo autonomía y defensa de la territorialidad de los pueblos originarios.

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En el 20 aniversario del Frente Cívico pro Defensa del Casino de la Selva

“¿Le gusta este jardín que es suyo? ¡Evite que sus hijos lo destruyan!”

I

            El movimiento por el rescate del Casino de la Selva ha sido paradigmático y ejemplar. En él participaron miles de personas y decenas de organizaciones no gubernamentales que protestaban contra su destrucción y por sus derechos colectivos, ambientales y culturales. En el trascurso de los 3 años de lucha se efectuaron marchas, plantones, carteles, tocadas, boicots, murales, performances, videos, toma de oficinas, talleres para niños y adultos, reuniones diarias abiertas a la ciudadanía…

El 7 de julio de 2001, en los inicios del sexenio de Vicente Fox, empiezan las voces de alarma relativas a la venta – por demás sospechosa – del predio del ex Casino de la Selva por parte de la Secretaría de Hacienda al grupo transnacional CostCo, para construir 2 megatiendas con un estacionamiento común de 1210 cajones.

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El domingo 13 de junio, 12:00 hrs, celebramos la vida del maestro Carlos Montemayor con Hubert Matiúwàa, Araceli Tecolapa, Susana Bautista y Martín Tonalmeyotl en el conversatorio «Desafíos de las literaturas en lenguas originarias de México».

Transmisión por el Facebook Live Cátedra Intercultural Carlos Montemayor.

Develación de escultura a Carlos Montemayor en Parral, Chih.

La escultura fue realizada por el artista Fermín Gutiérrez y develada el pasado 28 de febrero en una ceremonia que se transmitió en redes sociales, se recordaron anécdotas y poemas del autor. Encabezaron la ceremonia el regidor de Educación y Cultura, y el presidente municipal de Parral, Leoncio Durán y Cayetano Girón, en ese orden, así como Victoria Montemayor, hija de Carlos Montemayor.

Fotografías: Esperanza Chacón

A 55 años del asalto guerrillero al Cuartel Madera en la sierra de Chihuahua

Las armas del alba, por Carlos Montemayor

Libro Las armas del alba

CAPÍTULO PRIMERO
    (23 de septiembre de 1965. Madera, sierra de Chihuahua).
    —Con el primer disparo —le ordenó Arturo Gámiz—, haz blanco en el foco. Será la señal para que ataquemos.
    Ramón Mendoza miró la primera barraca del cuartel. Del marco de la puerta pendía un foco encendido.
    —Y que nadie salga vivo de aquella trinchera.
    Arturo comprobó la hora: cinco cuarenta de la mañana. La oscuridad era muy densa aún. Ramón Mendoza se situó en su puesto. Salomón Gaytán y Arturo Gámiz avanzaron por el terraplén hacia una especie de muro que se elevaba ligeramente junto a la vía del ferrocarril. Ramón apuntó hacia el foco; mientras cubría la mira con el grano del revólver sintió que estaba a muy corta distancia. Se volvió a mirar hacia atrás; por un momento vio el quieto brillo de las aguas en la laguna. Revisó la puerta de salida y la trinchera que debía mantener bajo control. Volvió a apuntar y disparó. El foco estalló, y como un eco del tiro comenzó a escuchar las detonaciones provenientes de los sitios donde sus compañeros se habían apostado para atacar las barracas del cuartel. Cuatro en la Casa Redonda: Florencio Lugo y Lupito Escóbel, Martínez Valdivia y Óscar Sandoval; cuatro entre la iglesia y la escuela: Pablo Gómez, Antonio Escóbel, Miguel Quiñones y Emilio Gámiz. Paco Ornelas solo, por la casa de Pacheco. Y tres ahí, en el terraplén de la vía del ferrocarril. Escuchó los primeros estallidos de granadas y bombillos de dinamita que arrojaron Arturo Gámiz y Salomón Gaytán. Le sorprendió sentir un súbito silencio en las dos barracas del cuartel, como si se hubiera detenido el tiempo y los tiros tardaran en ser reconocidos. Enfundó el revólver y preparó el fusil. Vio aparecer una sombra en la zanja: el primer soldado. […] Fuente: Carlos Montemayor. Las armas del alba. México: Joaquín Mortiz, 2003.

▲ Foto tomada el 22 de septiembre de 2003 en la ciudad de Chihuahua, en la reunión de ex integrantes del Asalto al Cuartel Madera, después de 38 años de no verse, para la presentación del libro del escritor Las armas del alba: Álvaro Ríos, Salvador Gaytán, Ramón Mendoza, Florencio Lugo, Matías Fernández, Francisco Ornelas y el escritor Carlos Montemayor.

EN LA PRENSA, A 55 AÑOS DEL ASALTO AL CUARTEL MADERA

Carlos Montemayor a 55 años del 23 de septiembre en Madera y a diez años de su partida física: “Las mujeres del Alba”, por Alejandro Guerrero (22-09-2020).

Madera y fuego, por Fritz Glockner (20-09-2020), escritor y autor del libro Los años heridos: la historia de la guerrilla en México 1968-1985.

23 de septiembre: Madera 55 años, por Rosalío Morales Vargas (22-09-2020).

55 años del Asalto al Cuartel Madera; su origen y trascendencia social, por Francisco Javier Pizarro (20-09-2020).

Corrido interpretado por Judith Reyes

«Recordar Acteal», por Carlos Montemayor (diciembre 2007) / «¡Alto a la guerra contra lxs zapatistas!»

«Así se explica la administración de la guerra en Chiapas, no su solución política. Así se explica el surgimiento y perseverancia de grupos paramilitares en el Chiapas de ayer y hoy.» Carlos Montemayor (2007)

En el contexto actual de calumnias (Rompeviento, 27-08-2020) y ataques paramilitares a comunidades zapatistas (L. Hernández Navarro, 25-08-2020), reproducimos aquí el texto integral «Recordar Acteal» de Carlos Montemayor (La Jornada, 17 a 20 de diciembre de 2007) junto al pronunciamiento internacional firmado nuestra Cátedra que se difundió el 26 de agosto 2020.

Recordar Acteal

Por Carlos Montemayor | 17-20 de diciembre de 2007. Fuente: La Jornada.

La masacre de Acteal no fue la primera ni la única en el prolongado proceso del conflicto de Chiapas. Pero fue en la que el gobierno mexicano puso más empeño a fin de transformarla en sólo un eslabón de una cadena de conflictos intercomunitarios. Para apuntalar esta versión oficial el gobierno mexicano recurrió a diversos procedimientos, algunos de ellos extremos. Pasó por alto sistemáticamente hechos fundamentales; creó un libro blanco sobre Acteal donde la Procuraduría General de la República (PGR) describe a modo los acontecimientos, modificando, distorsionando u olvidando información; intentó desconocer la existencia de planes militares dados a conocer desde el 5 de enero de 1998 por Carlos Marín en la revista Proceso; en discursos oficiales manipuló la noción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) a veces para negar su existencia y en otras para proponerlo como protagonista, precisamente, de los enfrentamientos intercomunitarios. Los planes militares que dio a conocer Carlos Marín 15 días después de la masacre de Acteal describen, como parte de una contrainsurgencia minuciosamente diseñada, tanto la inducción de desplazamientos de poblados y la creación de conflictos sociales entre comunidades como la aplicación de medidas sólo militares antes y después de los acontecimientos de Acteal.

Sin embargo, las consecuencias políticas de la masacre de Acteal fueron descomunales en el aparato de gobierno para haber sido un eslabón de un conflicto intercomunitario. Provocó, en la dimensión estatal, las renuncias del gobernador de Chiapas y de otros funcionarios de primeros niveles; en el ámbito federal, la renuncia del secretario de Gobernación. Nunca un «pleito de indios» afectó a tantas cabezas de los gobiernos estatal y federal. ¿No fueron las renuncias una forma de reconocer la responsabilidad activa de las autoridades estatales y federales en este «pleito de indios»?

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homenaje a Ricardo Melgar

Querido Ricardo,

Académico meticuloso y pluma privilegiada pero también amigo solidario, alentador y bromista: ¡cuántos buenos momentos pasamos con Santiago, con Hilda, con tus hijos y nietos, con tus numerosísimos amigos y colegas más cercanos! Los cumpleaños eran el mejor pretexto para reunirnos, pero no necesitábamos de mayores motivos para la docta charla y la amena convivencia. Juntos despedimos a Hilda, tu compañera de vida, y no hace mucho brindamos por ti, por tu salud, por la vida.

Y ahora que te nos fuiste, no pudimos siquiera acompañarte en tu último viaje. Será –nos dice Dahil, tu querida hija, amorosa y solícita hasta el último–cuando se acabe la “sana distancia”; pero ninguna distancia nos procurará el alivio por tu pérdida.

¡Hasta pronto y hasta siempre, Dr. Ricardo Melgar Bao!

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Ricardo Melgar Bao (1946-2020), antropólogo e historiador de origen peruano, radicado en México desde 1977, se ha dedicado al estudio de los movimientos sociales de la América Latina de los siglos XIX y XX, privilegiando siempre las coordenadas culturales e ideológicas para ubicar y caracterizar en los credos políticos las dimensiones simbólicas y mitológicas de fondo, así como el tejido de las redes intelectuales y políticas transfronterizas que las acompañan.

Fue docente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (1977-2001) y director del Colegio de Estudios Latinoamericanos (1990) y del Departamento de Estudios Latinoamericanos (1993-1995) de la facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde impartió las cátedras de Historia de las Ideas en América Latina e Historia de la Cultura Latinoamericana, y finalmente se desempeñó como profesor -investigador en el Centro Morelense del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), donde impulsó la edición de El Volcán Insurgente.

Fue colaborador de las revistas Boletín de Antropología Latinoamericana, Cuadernos Americanos, Convergencia, Cuicuilco, Márgenes, Memoria, Nuestra América, Thule, La Pacarina del Sur y autor de varias monografías, como El movimiento obrero latinoamericano (Madrid, 1988) y Mariátegui y las crisis civilizatorias de Occidente (Lima, 1995). En coautoría, escribió El Perú espejo de las identidades (México, 1995) y Mariátegui entre la memoria y el futuro de América Latina (México, 2000).

 

Felicidades a la primera generación de la Escuela «Samir Flores Soberanes» de Amilcingo / #AguaSíTermoNo

Desde la #CátedraInterculturalCarlosMontemayor nos sumamos a la felicitación de la #RadioComunitariaAmiltzinko a la primera generación de la Escuela «Samir Flores Soberanes».

WhatsApp Image 2020-07-11 at 19.44.11.jpegLa felicitación la hacemos extensiva a las y los maestros, los padres de familia y al conjunto de la comunidad de Amilcingo. Celebramos junto con ustedes el logro de este esfuerzo, que el compañero Samir impulsó con todo su corazón.

#SamirFloresVive   #NoAlPIM   #AguaSíTermoNo   #Amilcingo Carlosmontemayor.mx

Opinión

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Los de abajo

Escuela primaria Samir Flores Soberanes

Gloria Muñoz Ramírez
La primera generación conformada por 19 niños y niñas de la escuela primaria Samir Flores Soberanes, de Amilcingo, Morelos, terminó su ciclo escolar con la omnipresencia del defensor del territorio nahua del que no sólo llevan el nombre, sino su historia y legado.

Se trata de una generación de niños y niñas forjados al calor de la lucha contra la termoeléctrica, el gasoducto y el acueducto que conforman el Proyecto Integral Morelos (PIM). Crecieron teniendo a Samir Flores como maestro y guía, fue quien les enseñó a plantar árboles en la barranca y quien les dio clases de historia de su pueblo.

Son los mismos niños que acudieron llorando a su entierro el 21 de febrero de 2019, un día después de que fue asesinado. Son los mismos que en el primer aniversario del crimen que permanece impune, develaron orgullosos el antimonumento de su antimaestro en la entrada de una escuela que es parte de la lucha.

En la defensa de la entonces llamada Escuela del Centro, se conformó el Comité de Padres de Familia que se enfrentó al grupo de choque de la Central Campesina Cardenista. Con el pretexto de los sismos de 2017, las autoridades querían derrumbar la escuela para que el alumnado se trasladara a una primaria construida para quienes están a favor del PIM, específicamente de la construcción de un gasoducto en estas tierras, pero la resistencia del pueblo ganó y luego de más de un año de trabajar con maestros voluntarios, entre ellos el propio Samir, se logró el reconocimiento de la escuela que ahora lleva su nombre, como lo llevan los diplomas oficiales de cada alumno egresado.

Los padrinos de la generación fueron Juan Carlos Flores, abogado del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala, y Samantha César, también integrante del Frente y de la Asamblea de Amilcingo, quienes presidieron la breve y emotiva ceremonia, a la que, por la pandemia, sólo pudieron asistir algunos de los padres y no hubo invitados.

La salida de esta generación representa una victoria de la vida contra la muerte y de la alegría contra la amargura. Es la resistencia de un pueblo que, no obstante, sigue amenazado.

Jornadas Culturales Carlos Montemayor

Participación de Laura Bensasson (a partir del minuto 46:10)

Mesa de reflexión sobre el legado de Carlos Montemayor

Lunes 13 de julio, 14:30 hrs (hora centro de México) por Facebook Live

Con la participación de Laura Benssason, coordinadora de la Cátedra Intercultural Carlos Montemayor (Morelos, México)

Modera: Victoria Montemayor

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La Secretaría de Cultura de Chihuahua, está haciendo la cordial invitación al público a que conozca un poco más de la vida y obras del distinguido poeta parralense, del 6 al 13 de julio 2020.

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