Archivo del Autor: laurabensasson

“Parral”, poema de Carlos Montemayor en otomí

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Lectura a cargo de: Isaac Díaz Sánchez / Iliana Godoy
Estudio de grabación: Radio UNAM
Dirección: Iliana Godoy, Música: Alonso Arreola, Operación y postproducción: Francisco Mejía / Fabiola Rodríguez. Año de grabación: 2011.

“Parral” poema  del escritor chihuahuense Carlos Montemayor (1948-2010), traducido y leído por Isaac Díaz en otomí. 

El otomí es la lengua que habla el pueblo indígena del mismo nombre, cuyo asentamiento se encuentra en el Altiplano Central, principalmente en el Estado de México, Querétaro, Hidalgo y, en menor medida, en Tlaxcala, Puebla y Guanajuato. En la actualidad, alrededor de 300 000 personas hablan alguna de las nueve variantes lingüísticas del otomí. Entre ellos, los otomíes se designan de distintas formas: ñänhú en el Valle del Mezquital, ñuju en otomí de la Sierra, ñähñá al oeste del Valle del Mezquital y ñható en el centro, por mencionar sólo algunas.

Otomí en voz de Isaac Díaz Sánchez

“Parral”, poema de Carlos Montemayor, reconstruye sus recuerdos de infancia y adolescencia en el paisaje de su pueblo natal, enclavado en la zona minera de Chihuahua. Este mismo poema puede escucharse en la voz de su propio autor, dentro de la serie «Letras mexicanas en voz de sus autores».

Parral. Otomí     04:37  Reproducir audio Descargar
Parral. Español     04:17  Reproducir audio Descargar

D.R. © UNAM 2013

Fuente: https://descargacultura.unam.mx/app1?sharedItem=303224

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Feria del Libro en Nuestra Lengua Materna en Xoxocotla: In Chikueyi Amoxilhuitl 2017

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Programa 

Foro e Muestra de Cine y Video Indígena

Exposiciones Permanentes y Talleres

17- 19 de febrero del 2017, Xoxocotla, Morelos.

 Mesa temática: “El Congreso Nacional Indígena como opción para un México digno y justo”, Domingo 19 de febrero, 11:30 horas, Centro de Xoxocotla, Mor.
Más información: http://amoxilhuitl.blogspot.mx/

Carlos Montemayor y la rebelión indígena zapatista

63829Este libro, a mi juicio, es el más completo que se ha escrito en torno a la rebelión del EZLN” en palabras de Gilberto López y Rivas, en el Foro La lucha social en la obra de Carlos Montemayor, Cuernavaca, 18 de junio de 2016. Publicado el 24 de junio en La Jornada:

Carlos Montemayor y la rebelión indígena zapatista

Gilberto López y Rivas, La Jornada, 24-06-2016

La excepcionalidad de Carlos Montemayor, como ser humano, radicaba en su don de gentes y en una personalidad magnética y fascinante que lo hacía, involuntariamente, el centro de cualquier colectivo o reunión. Como intelectual, fue multifacético, pues lo mismo escribía novelas, cuentos, poemas y ensayos, como el que dedicó a la rebelión indígena de los mayas zapatistas; todo ello, magistralmente. De ahí su trascendencia, que le mereció importantes premios nacionales e internacionales en todos los géneros en que incursionó, y la traducción de muchas de sus obras a varios idiomas. Defensor y promotor de las lenguas indígenas, políglota y filólogo, saludó en lengua maya a la dirigencia zapatista; era, además, cantante de ópera, a la que podía recurrir en casos insólitos, de tensiones políticas, que se desvanecían con su voz de tenor y su entusiasmo interpretativo.

gilbertoCoincido con Ignacio Ramonet, que prologa su libro: Chiapas, la rebelión indígena de México (Ramdom House, 2009), en cuanto al conocimiento impresionante de Carlos sobre todos los aspectos políticos, económicos, sociológicos, ecológicos y culturales de Chiapas, y añadiría, de la historia y condición actual de los pueblos indígenas de México. Este libro, a mi juicio, es el más completo que se ha escrito en torno a la rebelión del EZLN, sus orígenes y causas, sus protagonistas y sobre el contexto histórico y estructural de olvido social y racismo en que tiene lugar la insurrección indígena.

0d0679_afeee87dc1bb46909a0193c208eedad6En el ámbito de los intelectuales, Carlos Montemayor estaba mejor preparado para comprender la insurgencia que estalló el primero de enero de 1994, dado su conocimiento profundo sobre los movimientos armados de México y sus investigaciones que, como lingüista, le llevaron a introducirse en el mundo indígena, pero no a partir de fuentes escritas solamente, sino con base en un recorrido de años por las etnorregiones de México, particularmente por los estados de Chihuahua, Yucatán, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas, y a partir de innumerables horas de entrevistas a profundidad de sujetos claves para la comprensión de las lenguas y culturas indígenas. “Ambas perspectivas –sostenía–, la de la cultura indígena y la de la historia de los movimientos armados en México, concurrieron el primero de enero de 1994 en el alzamiento del EZLN en Chiapas”, y quién mejor que Montemayor para describir e interpretar esos dos procesos entrelazados.

Antes del levantamiento, había publicado en La Jornada la primera parte de unos artículos intitulados: La otra ruta del sureste, en los que denunciaba los operativos militares en las zonas indígenas de Altamirano y Ocosingo. Refiere Montemayor que el día 8 de junio de 1993, cuando salió el primero de ellos, recibió una llamada de José Carreño Carlón, entonces director de Comunicación Social de la Presidencia de la República, quien lo invitaba a una gira con Carlos Salinas de Gortari, y quien, a partir de esa fecha, y a lo largo del año, lo invitó varias veces a las giras presidenciales, incluyendo una a su estado natal, Chihuahua, para la que el gobierno ponía a su disposición un avión de la Fuerza Área. A todas ellas se negó, pues no quería aparecer como montemayor-chiapas553fb3e123669_300hparte de su comitiva o su cortejo de seguidores. En un país y en una época en que el presidencialismo se equiparaba al poder absoluto, y cuando frecuentemente se utilizaban estos recursos para limar el filo de los intelectuales críticos reconocidos, esta anécdota muestra la solidez de los principios políticos que guiaron su relación con el poder público, que, me consta, lo respetaba, y a la vez temía, por su combinación de fina ironía y hasta cierta condescendencia en el trato con los funcionarios, a quienes con frecuencia instruía sobre los avatares de la guerra sucia y su papel en la historia del México contemporáneo.

Con toda razón, Montemayor inicia este libro a partir del debate de dos conceptos: por un lado, el de terrorismo, y por otro, el de racismo. El primero, como el artilugio del poder para contaminar nominalmente las justas rebeldías de los pueblos del mundo contra la opresión, las tiranías y/o los invasores extranjeros; el segundo, como esa ideología tan negada y tabú, pero sempiterna en el discurso y la acción de la clase dominante, que se esgrime, en el caso de Chiapas, desde las primeras declaraciones gubernamentales que aducen que el levantamiento es obra de unos 200 individuos, en su mayoría monolingües, [que] han realizado actos de provocación y violencia en cuatro localidades del estado, que son San Cristóbal de Las Casas, Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas. Montemayor sostenía que el racismo constituía una de las dimensiones mayores que englobaban el conflicto armado en Chiapas, y que esta entidad era, precisamente, el punto extremo de la discriminación racial que padecía el indígena en México.

299457b0ecccb57045e8f37c37b2a01aCarlos sabía que “cualquier conflicto armado provoca una denostación oficial inmediata y una represión no menos vertiginosa. La descalificación –afirmaba– es la primera arma que se esgrime contra un levantamiento popular, urbano, campesino o indígena; la segunda arma es la policiaca o la militar”. Carlos describe con especial rigor y profusión de datos, las distintas reacciones frente a la rebelión de los zapatistas de los diferentes actores dentro del aparato del poder: los terratenientes, los ganaderos, los políticos locales, el Ejército, en especial la rama de inteligencia militar, a la que Carlos prestaba particular atención, y claro, la Iglesia, entre otros. Opinaba que el Ejército Mexicano y la Iglesia son quizá las instituciones que más extensión tienen en todo el territorio nacional, las que llegan a lo más remoto de nuestras montañas y selvas.

63829Bien entendió Montemayor los vericuetos de la guerra de desgaste contrainsurgente y el papel asignado a los grupos paramilitares, como la mano clandestina de la fuerza armada y policiaca para imponer la solución militar, ya que el poder se tornaba inflexible ante las reformas constitucionales cuando se trataba de los pueblos indígenas. La masacre dantesca de Acteal fue la respuesta del régimen a la propuesta zapatista expresada en San Andrés en 1996, de una nueva relación entre el Estado mexicano y los pueblos indígenas. El 13 de junio pasado, Carlos cumpliría 69 años. A seis años de su partida, lo recordamos como el intelectual brillante y comprometido que fue, cantándole y sonriéndole a la vida.

Fuente: G. López y Rivas “Carlos Montemayor y la rebelión indígena zapatista”, Diario La Jornada:  http://www.jornada.unam.mx/2016/06/24/opinion/018a2pol

Foro “La lucha social en la obra de Carlos Montemayor”, Homenaje en Cuernavaca, 18 de junio de 2016, 17:00 hrs.

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La Cátedra Intercultural Carlos Montemayor 

invita al foro

“La lucha social en la obra de Carlos Montemayor”

Sábado 18 de junio de 2016 – 17:00 hrs.

Centro Cultural Olympia, Motolinía 307, Centro, 62000, Cuernavaca, Mor.

 

con la participación de:

Comentarios
Nadir Reyes
Pablo Espinosa
Victoria Montemayor
Susana de la Garza
Gilberto López y Rivas
José Enrique González
Laura Bensasson
Cynthia Astudillo
Lectura teatralizada
Alex Guerrero
Música
Gabino Palomares
Revuelta de las Semillas

Felicitaciones a Natalia Toledo e Irma Pineda, escritoras zapotecas de mucho talento y reconocimiento

Diana Manzo, Corresponsal del periódico La Jornada
Viernes 18 de diciembre de 2015, p. 6 (Cultura).

Juchitán, Oax.

El poemario fue vertido al inglés por Clare Sullivan; supo captar la esencia de mi natal Juchitán, celebra. La revista World Literature Today incluye obras de Sergio Pitol, Bernardo Atxaga y Orhan Pamuk. La inclusión del libro Guie’yaase (Olivo negro) en la lista de traducciones a escala mundial da muestra del gran trabajo que se hace en los pueblos indígenas, donde la literatura no ha pasado de moda y se siguen creando textos, afirma la escritora zapoteca Natalia Toledo.

Foto

La escritora Zapoteca Natalia Toledo, en la FIL de Guadalajara en 2013, foto de Abraham Paredes (La Jornada).

El poemario Guie’yaase (Olivo negro), de la escritora zapoteca Natalia Toledo, vertido al inglés por Clare Sullivan, figura entre las 75 mejores traducciones del mundo, de acuerdo con la revista World Literature Today,que incluye en esa lista libros de autores como el premio Cervantes Sergio Pitol, Bernardo Atxaga, el premio Nobel Orhan Pamuk, Etgar Keret y Yasmina Khadra.

Guie’yaase ganó en 2004 el premio Nezahualcóyotl, reconocimiento nacional a los mejores textos de poetas y escritores en lenguas indígenas.

Luego de ganar el premio Nezahualcóyotl, fue traducido –junto con otros poemas inéditos– al español, zapoteco e inglés.

Para la escritora zapoteca, oriunda de Juchitán, ese reconocimiento mundial da muestra del gran trabajo que se hace en los pueblos indígenas del país, donde la literatura no ha pasado de moda y se siguen creando textos.

Labor excepcional

Al enterarse de la inclusión de su poemario en esa lista, Natalia Toledo dijo que la traductora Clare Sullivan trabajó muy de cerca con ella y desarrolló una labor excepcional. Todo el tiempo me hizo preguntas sobre cada poema y palabra que incluí en el libro; a veces me cansaba, porque me escarbaba con cada palabra. Es tan maravillosamente profesional; llegó a mi tierra, Juchitán, para conocer todas las cosas que usaba en mi poesía, expresa.

Es un libro donde plasmo las ideas de mi Juchitán, de lo que siempre me gusta escribir, son historias, además de los dos poemas inéditos. Estoy sumamente contenta y también con Clare Sullivan, una gran escritora que supo llevar mi esencia a su idioma y hoy es acreedora a un reconocimiento, detalla.

Natalia Toledo, con Víctor Cata, desde hace cuatro años deja huella entre más de 2 mil niños y jóvenes. Juntos han recorrido, con el proyecto de revalorización de la lengua zapoteca titulado Camino de la Iguana, pueblos y comunidades indígenas del Istmo de Tehuantepec e incluso más allá, pues han llegado a Los Ángeles, California.

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Diana Manzo, Corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 17 de diciembre de 2015, p. 7 (Cultura)

Juchitán, Oax.

Foto

Miguel Ángel Charis e Irma Pineda durante la inauguración de la muestra dedicada a la poeta zapoteca en El Jardín, espacio cultural ubicado en Juchitán. Foto de Diana Manzo (La Jornada).

Con la exposición pictórica Destellos de una poeta, el juchiteco Miguel Ángel Charis rinde homenaje a la escritora zapoteca Irma Pineda.

La cantautora istmeña Martha Toledo dio la bienvenida; luego, Irma Pineda tomó la palabra y explicó la amplia trayectoria del artista, así como su trabajo en la formación de nuevas generaciones y su quehacer al frente del taller galería Xuba Ziña.

Pineda dijo que el artista posee dominio de la técnica y plasma el color en su obra, la cual se inscribe en el figurativismo abstracto y el expresionismo.

Rescate de la lengua zapoteca

Destellos de una poeta reúne obra dedicada a Pineda y su aporte al rescate de la lengua zapoteca.

El cuadro Sol y Luna, de Charis,refleja la dualidad que tenemos, la parte iluminada, vida y una parte oscura y dolorosa, donde hay que mirar más profundo para conocer la vida misma, explicó Irma Pineda.

Tengo la impresión de que el maestro Charis incluso ha sacrificado sus propios intereses por seguir trabajando en la formación de jóvenes y niños y eso es muestra de que tenemos a muchas personas acompañándolo, porque es un grande del pincel en Juchitán.

A la apertura de la exposición acudieron el cantante Feliciano Marín y los artistas Julián López (Ta Yan), César Martínez, Delfino Marcial, Jesús Castillo, Francisco Monterrosa y Natividad Amador.

Irma Pineda es autora de seis libros publicados de manera individual, así como un sinnúmero de antologías.

El libro más reciente es Los Binigulasaa, publicado por la Universidad del Istmo, en coautoría con el poeta Víctor de la Cruz, quien falleció el pasado septiembre.

Las mujeres del alba de Carlos Montemayor: Albertina, Montserrat, Herculana y Lupe

19 de septiembre de 2015     Núm. 96. Suplemento Informativo de La Jornada

Las mujeres del alba, de Carlos Montemayor

(Selección de textos hecha por Rosario Cobo).


Carlos Montemayor entrevistando a doña Herculana Adame de la Cruz, una de Las mujeres del alba

FOTO: Susana de la Garza

Artículo completo

ALBERTINA

Hermana de Salomón Gaytán Aguirre, campesino, 23 años, caído en el asalto al cuartel Madera el 23 de septiembre de 1965

“Van a matar a mi hermano Salomón. ¿No oyes los disparos?”, insistí, “están atacando el cuartel”. “No entiendo”, contestó mi hija. “Tienes que entender ahora, porque Salomón es de los atacantes. Recé muchas semanas para que esto no ocurriera.” El tiroteo aumentaba por el rumbo de los cuarteles y de los talleres de ferrocarriles. Había explosiones de bombas. Me asomé por la ventana: estaba oscuro, nada podía ver. Salí al corral y a lo lejos vi el espejo quieto y negro de la laguna. Olía a humedad, a lluvia reciente; la tierra en el corral estaba reblandecida, lodosa. Me sentía atrapada por la oscuridad, por el tiroteo y las voces. Quise gritar también, correr hacia la laguna. Sentía la muerte, el pensamiento, la delicada luz del amanecer que no lograría soportar estas cosas. Mi hija mayor quiso tranquilizarme. “Van a matar a Salomón”, repetí. “Hace frío”, dijo mi hija, “entremos en la casa”. “No quiero, no puedo”, repetí. Presentí que iba a llorar, pero me esforcé en permanecer firme. “Deben estar ahí mis hijos Juan Antonio y Lupito”, pensé, “también Salvador. Están ahí mis hermanos y mis hijos, los Gaytán y los Scobell”. Mi hija temblaba a mi lado; era el frío, el miedo, no sé. Yo estaba mirando el cielo, buscando una grieta de luz, de amanecer. Cerré los ojos un momento, rezando. Cuando los abrí, estaba de nuevo en la casa, con una taza de café caliente en las manos. Mi hija me había puesto una frazada en la espalda y me miraba con los ojos llorosos. “No estoy segura si prefiero que amanezca. Quiero que todo el día siga así, a oscuras”, me dije, “¿Y los otros muchachos, los que no son de aquí? ¿Qué haremos con esas familias?”, murmuró mi hija (Pág. 19).

Leer extractos de la obra de Carlos Montemayor en relación a Montserrat (hija y madre), Herculana y Lupe en el artículo completo en el sitio de La Jornada del campo .

Coloquio “A 50 años del asalto al Cuartel de Madera”, UNAM, 10 y 11 de septiembre 2015

Cuartel

Las Armas Del Alba (portada)Carlos Montemayor recogió la historia de aquella madrugada del 23 de septiembre 1965 en su novela Las armas del alba.  En entrevista en el periódico La Jornada (01-03-2010), el escritor relata: “Cuando me enteré del ataque y vi las fotos de algunos cadáveres de mis compañeros me sacudí, pero sobre todo, me estremeció el tipo de información oficial sobre ellos: los trataron de gavilleros, de delincuentes, de pistoleros, de robavacas. Eso fue lo que más me afectó, porque a mí me constaba su honestidad, su limpieza, su integridad, su militancia, su generosidad. Esta impresión de cómo una versión oficial puede destruir tan brutalmente la verdad de la vida humana me marcó para siempre”.

Cuando Carlos Montemayor presentó Las armas del alba en Chihuahua en 2003, la profesora Alma Gómez lo interpeló por no haber tomado en cuenta el testimonio de las mujeres. Prometió escribir un libro a partir de la palabra de las esposas, hijas, novias y hermanas de los guerrilleros, lo que dio origen a su último libro Las mujeres del alba.

En nuestros archivos: Presentación de Las mujeres del alba en Cuernavaca, con fotos de Rodrigo Moya. 

Nota Proceso (18 de agosto 2015): Herculana Adame de la Cruz.

Carlos Montemayor con la familia de Herculana Adame de la Cruz. Foto: Especial. Proceso 18-08-2015.