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Carlos Montemayor y la rebelión indígena zapatista

«63829Este libro, a mi juicio, es el más completo que se ha escrito en torno a la rebelión del EZLN» en palabras de Gilberto López y Rivas, en el Foro La lucha social en la obra de Carlos Montemayor, Cuernavaca, 18 de junio de 2016. Publicado el 24 de junio en La Jornada:

Carlos Montemayor y la rebelión indígena zapatista

Gilberto López y Rivas, La Jornada, 24-06-2016

La excepcionalidad de Carlos Montemayor, como ser humano, radicaba en su don de gentes y en una personalidad magnética y fascinante que lo hacía, involuntariamente, el centro de cualquier colectivo o reunión. Como intelectual, fue multifacético, pues lo mismo escribía novelas, cuentos, poemas y ensayos, como el que dedicó a la rebelión indígena de los mayas zapatistas; todo ello, magistralmente. De ahí su trascendencia, que le mereció importantes premios nacionales e internacionales en todos los géneros en que incursionó, y la traducción de muchas de sus obras a varios idiomas. Defensor y promotor de las lenguas indígenas, políglota y filólogo, saludó en lengua maya a la dirigencia zapatista; era, además, cantante de ópera, a la que podía recurrir en casos insólitos, de tensiones políticas, que se desvanecían con su voz de tenor y su entusiasmo interpretativo.

gilbertoCoincido con Ignacio Ramonet, que prologa su libro: Chiapas, la rebelión indígena de México (Ramdom House, 2009), en cuanto al conocimiento impresionante de Carlos sobre todos los aspectos políticos, económicos, sociológicos, ecológicos y culturales de Chiapas, y añadiría, de la historia y condición actual de los pueblos indígenas de México. Este libro, a mi juicio, es el más completo que se ha escrito en torno a la rebelión del EZLN, sus orígenes y causas, sus protagonistas y sobre el contexto histórico y estructural de olvido social y racismo en que tiene lugar la insurrección indígena.

0d0679_afeee87dc1bb46909a0193c208eedad6En el ámbito de los intelectuales, Carlos Montemayor estaba mejor preparado para comprender la insurgencia que estalló el primero de enero de 1994, dado su conocimiento profundo sobre los movimientos armados de México y sus investigaciones que, como lingüista, le llevaron a introducirse en el mundo indígena, pero no a partir de fuentes escritas solamente, sino con base en un recorrido de años por las etnorregiones de México, particularmente por los estados de Chihuahua, Yucatán, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Chiapas, y a partir de innumerables horas de entrevistas a profundidad de sujetos claves para la comprensión de las lenguas y culturas indígenas. “Ambas perspectivas –sostenía–, la de la cultura indígena y la de la historia de los movimientos armados en México, concurrieron el primero de enero de 1994 en el alzamiento del EZLN en Chiapas”, y quién mejor que Montemayor para describir e interpretar esos dos procesos entrelazados.

Antes del levantamiento, había publicado en La Jornada la primera parte de unos artículos intitulados: La otra ruta del sureste, en los que denunciaba los operativos militares en las zonas indígenas de Altamirano y Ocosingo. Refiere Montemayor que el día 8 de junio de 1993, cuando salió el primero de ellos, recibió una llamada de José Carreño Carlón, entonces director de Comunicación Social de la Presidencia de la República, quien lo invitaba a una gira con Carlos Salinas de Gortari, y quien, a partir de esa fecha, y a lo largo del año, lo invitó varias veces a las giras presidenciales, incluyendo una a su estado natal, Chihuahua, para la que el gobierno ponía a su disposición un avión de la Fuerza Área. A todas ellas se negó, pues no quería aparecer como montemayor-chiapas553fb3e123669_300hparte de su comitiva o su cortejo de seguidores. En un país y en una época en que el presidencialismo se equiparaba al poder absoluto, y cuando frecuentemente se utilizaban estos recursos para limar el filo de los intelectuales críticos reconocidos, esta anécdota muestra la solidez de los principios políticos que guiaron su relación con el poder público, que, me consta, lo respetaba, y a la vez temía, por su combinación de fina ironía y hasta cierta condescendencia en el trato con los funcionarios, a quienes con frecuencia instruía sobre los avatares de la guerra sucia y su papel en la historia del México contemporáneo.

Con toda razón, Montemayor inicia este libro a partir del debate de dos conceptos: por un lado, el de terrorismo, y por otro, el de racismo. El primero, como el artilugio del poder para contaminar nominalmente las justas rebeldías de los pueblos del mundo contra la opresión, las tiranías y/o los invasores extranjeros; el segundo, como esa ideología tan negada y tabú, pero sempiterna en el discurso y la acción de la clase dominante, que se esgrime, en el caso de Chiapas, desde las primeras declaraciones gubernamentales que aducen que el levantamiento es obra de unos 200 individuos, en su mayoría monolingües, [que] han realizado actos de provocación y violencia en cuatro localidades del estado, que son San Cristóbal de Las Casas, Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas. Montemayor sostenía que el racismo constituía una de las dimensiones mayores que englobaban el conflicto armado en Chiapas, y que esta entidad era, precisamente, el punto extremo de la discriminación racial que padecía el indígena en México.

299457b0ecccb57045e8f37c37b2a01aCarlos sabía que “cualquier conflicto armado provoca una denostación oficial inmediata y una represión no menos vertiginosa. La descalificación –afirmaba– es la primera arma que se esgrime contra un levantamiento popular, urbano, campesino o indígena; la segunda arma es la policiaca o la militar”. Carlos describe con especial rigor y profusión de datos, las distintas reacciones frente a la rebelión de los zapatistas de los diferentes actores dentro del aparato del poder: los terratenientes, los ganaderos, los políticos locales, el Ejército, en especial la rama de inteligencia militar, a la que Carlos prestaba particular atención, y claro, la Iglesia, entre otros. Opinaba que el Ejército Mexicano y la Iglesia son quizá las instituciones que más extensión tienen en todo el territorio nacional, las que llegan a lo más remoto de nuestras montañas y selvas.

63829Bien entendió Montemayor los vericuetos de la guerra de desgaste contrainsurgente y el papel asignado a los grupos paramilitares, como la mano clandestina de la fuerza armada y policiaca para imponer la solución militar, ya que el poder se tornaba inflexible ante las reformas constitucionales cuando se trataba de los pueblos indígenas. La masacre dantesca de Acteal fue la respuesta del régimen a la propuesta zapatista expresada en San Andrés en 1996, de una nueva relación entre el Estado mexicano y los pueblos indígenas. El 13 de junio pasado, Carlos cumpliría 69 años. A seis años de su partida, lo recordamos como el intelectual brillante y comprometido que fue, cantándole y sonriéndole a la vida.

Fuente: G. López y Rivas «Carlos Montemayor y la rebelión indígena zapatista», Diario La Jornada:  http://www.jornada.unam.mx/2016/06/24/opinion/018a2pol

«Haga usted lo que no ha hecho el gobierno, hable con un maestro o maestra. Mejor aún, escúchelo. Verá cómo, cuando él o ella hablan de su situación, parece que describen la de usted.»

COMUNICADOS DE MAYO Y JUNIO DEL EZLN ACERCA DE LA LUCHA MAGISTERIAL ACTUAL
«Quienes se regocijan en el poder decidieron que la educación, la salud, los territorios indígenas y campesinos, e incluso la paz y seguridad, son una mercancía para quien pueda pagarla, que los derechos no son derechos sino productos y servicios que se arrebatan, se despojan, se destruyen, se negocian según lo dicte el gran capital. Y esta aberración pretenden imponerla de una manera sangrienta; asesinando y desapareciendo a nuestr@s compañer@s, enviando a prisiones de alta seguridad a nuestr@s vocer@s, haciendo de la tortura descarada la mercadotecnia gubernamental y, con ayuda de los medios de comunicación de paga, equiparando con la delincuencia a lo más valioso de la sociedad mexicana, es decir a quienes luchan, no se rinden, no se venden y no claudican.»

Avatar de @Luchas "muy otras". Zapatismo y autonomía en las comunidades indígenas de Chiapas

Comunicado del CCRI-EZLN, 30 de mayo 2016

MAYO: ENTRE EL AUTORITARISMO Y LA RESISTENCIA.

  ¿El calendario?  Mayo del 2016.

¿La geografía?

Bueno, pudiera ser cualquier parte de ese país rasguñado hasta sangrar por las desapariciones forzadas, la impunidad hecha institución, la intolerancia como forma de gobierno, la corrupción como modus vivendi de una clase política hedionda y mediocre.

Pero también pudiera ser cualquier parte de ese país sanado por el empecinamiento de los familiares que no olvidan a sus ausentes, la búsqueda tenaz de la verdad y la justicia, la rebelde resistencia frente a los golpes, balas, barrotes, el afán de construir un camino propio sin amos, sin patrones, sin salvadores, sin guías, sin caudillos; la defensa, la resistencia, la rebeldía; la grieta haciéndose más ancha y profunda a fuerza de dolor y rabia.

“México”, le llaman comúnmente a ese país, este país, que refleja a su modo una…

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Foro «La lucha social en la obra de Carlos Montemayor», Homenaje en Cuernavaca, 18 de junio de 2016, 17:00 hrs.

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La Cátedra Intercultural Carlos Montemayor 

invita al foro

«La lucha social en la obra de Carlos Montemayor»

Sábado 18 de junio de 2016 – 17:00 hrs.

Centro Cultural Olympia, Motolinía 307, Centro, 62000, Cuernavaca, Mor.

 

con la participación de:

Comentarios
Nadir Reyes
Pablo Espinosa
Victoria Montemayor
Susana de la Garza
Gilberto López y Rivas
José Enrique González
Laura Bensasson
Cynthia Astudillo
Lectura teatralizada
Alex Guerrero
Música
Gabino Palomares
Revuelta de las Semillas