El Comandante Pablo Contreras cumple 100 años

Oralba Castillo Nájera

A donde llega don Pablo González Casanova, su presencia es esperada con emoción. Sus palabras sabias, eruditas, compañeras abren mentes y corazones. Pausado, cómodo, tranquilo expone los procesos de las luchas de los pueblos, dando luz a las contradicciones centrales, y esperanzas para continuar la lucha sin claudicar, traicionar o rendirse.

El comandante Pablo expone y propone caminos para continuar construyendo autonomía y defensa de la territorialidad de los pueblos originarios.

En 1972 cuando era rector de la UNAM, personalmente me vi favorecida por el espacio que abrió a los estudiantes, que, por diferentes razones, cursábamos una carrera, bajo la extraña modalidad de “oyente con derecho a examen”, que no suponía la obtención del título. Era el caso de que muchos que habíamos realizado estudios como educadora, normalistas, o en escuelas fuera del país, y no teníamos los papeles de la preparatoria, sin los cuales no podíamos aspirar a recibirnos, a pesar de que presentábamos exámenes y cumplíamos con la asistencia clases.

El rector González Casanova fue sensible a esta situación, y permitió, que quienes tuviéramos buenas calificaciones pudiéramos cursar la preparatoria abierta, con el fin de regularizar nuestra situación académica.

Carlos Pereyra, un querido maestro de la facultad de filosofía, me avisó que había que llegar muy temprano a la explanada de rectoría para obtener la ficha que nos permitía realizar el trámite correspondiente. El susto fue encontrar una cantidad de estudiantes haciendo filas desde las primeras horas de la mañana. Increíble que fuéramos tantos en esta situación. Afortunadamente logre la ficha. Carlos Pereyra me informó que, debido a la cantidad de alumnos interesados en cursar la preparatoria, se habían limitado a veinticinco fichas por facultad. Pasaron los días y no teníamos información de cuándo nos entregarían las guías de estudio de las materias a cursar, de acuerdo a la carreta elegida. Nuevamente Pereyra me explicó que se iba a abrir la convocatoria, justo cuando se llevarían a cabo los exámenes semestrales, y si reprobábamos alguno, bajábamos de calificación y perdíamos la oportunidad de revalidar nuestros estudios, en mi caso de educadora.

–¿Qué estudio? — le pregunté angustiada.

–Pues para historia de México de los olmecas a Luis Echeverría, así de preciso y así de amplio.

No podía perder tiempo.  Se usaba entonces, que, en las farmacias, se vendían unas pastillas rosas, así las conocíamos, que te quitaban el sueño. Así que noches enteras la pase sobre libros subrayando y tomando notas apresurada. Al tiempo que preparaba mis trabajos de investigación para presentar las materias de la carrera de filosofía, en donde cursaba el tercer semestre.

Una hazaña que jamás olvidaré. Por fin obtuve mi certificado de revalidación de la carrera de educadora con la preparatoria y pude iniciar los trámites para validar las materias ya cursadas y aprobadas.

Terminé mi carrera, y de esa profesión viví durante cincuenta años de maestra en diferentes instituciones. Debo a don Pablo esta inmensa posibilidad de validar mi carrera y ver mis esfuerzos coronados con un título profesional.

Por eso sigo al maestro y comandante Pablo González Casanova con gratitud por su capacidad de mirar, a los, que de otro modo éramos invisibles, y sin posibilidades de obtener un título profesional que nos permitiera vivir de nuestros esfuerzos académicos.

Pablo González Casanova con Maria de Jesús Patricio y Juan Villoro, cerca de Bellas Artes el 11 de febrero de 2017. Foto de Daliri Oropeza

La última vez que estuve cerca de don Pablo fue el 11 de febrero de 2017, él estaba sentado en el templete acomodado a las afueras de Bellas Artes, en una de las jornadas por obtener firmas para la candidatura de María de Jesús Patricio Martínez. En el estrado: Juan Villoro, Gilberto López y Rivas, Magdalena García Durán, Marichuy y dos concejalas tomaron la palabra. Pablo González Casanova, a sus 95 años, tomó la palabra y nos dio una lección de historia, yendo del pasado, al presente e iluminando el porvenir. Dando muestras de su memoria prodigiosa, vigor, rigor y sabiduría, únicas.  

Deseo que el comandante Pablo González Casanova goce sus cien años de una vida plena, llena de significado, pasión, valentía y congruencia de izquierda y abajo. Felicidades maestro. Un enorme abrazo que abarque sus cien años.

Autora: Oralba Castillo Nájera, integrante del colectivo de la Cátedra Carlos Montemayor, Cuernavaca, Morelos.
Marichuy y Pablo, 11 de febrero de 2017, foto de Daliri Oropeza

Saludo de la Comandanta Dalia (CCRI-EZLN) al Comandante «Pablo Contreras», Unitierra-Chiapas, el 21 de abril 2018. Foto de Andrés Domínguez para Chiapas Paralelo

Leer más en las redes:

Palabras del Comandante «Pablo Contreras», 21 de abril de 2018, Cideci-Unitierra (Radio Zapatista)

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